Nunca podré olvidar el tiempo que compartí con el. Solo podía decirme a mí mismo que no podía ser verdad lo que me estaba sucediendo, tenía que ser una pesadilla.
Mientras miraba el cuerpo de Fran me golpeaban todos los recuerdos.
Mientras miraba el cuerpo de Fran me golpeaban todos los recuerdos.
Por cierto me llamo José y tengo quince años. Vengo del funeral de mi mejor amigo.
Sabía que últimamente no andaba bien, pero no encontró la mejor solución. No tenía ganas de hablar, yo intentaba que lo hiciera pero fue imposible.
Andaba muy deprimido y no quería presionarle más. Tenía muchos problemas en casa y con las drogas. Los estudios los fue abandonando, apenas acudía a clase y la mayoría de veces terminaba haciendo pira.
Se adentró con fuerza en el mundo de las drogas, era una manera de olvidar sus problemas.
Últimamente, no calculaba bien la dosis y los desfases eran tremendos. Por otra parte era ya mucho el dinero que debía.
Mañana iba a ser su cumpleaños. Yo tenía preparado su regalo; pero ya no tiene importancia.
Le fascinaba la música y había comprado una camiseta de su grupo favorito “Iheskide”. Pero ya nunca llegará su cumpleaños.
Todo comenzó hace un año. La muerte de su hermana mayor le afecto de una manera traumática. Su hermana Ana era como su segunda madre. Era muy joven cuando murió, tenía tan solo 23 años.
Hace tres años Ana decidió viajar con una ONG a África para ayudar a los niños necesitados.
Fran le echaba mucho de menos y los problemas en casa eran cada vez mayores. Sus padres no hacían más que discutir y Fran sufría por las lágrimas de su hermana pequeña Noelia, que tan solo tenía 5 años.
Cuando Ana estaba encasa tenía la habilidad de tranquilizar a sus padres; pero Fran se sentía impotente ante dicha situación. Necesitaba hablar con Ana, pero las comunicaciones con África eran muy escasas.
Ana regresó a casa y Fran apreció algo extraño en ella. Su color era muy pálido y su aspecto débil.
Tras numerosas pruebas, le diagnosticaron malaria. Sus últimos meses los pasó en casa y se despidió diciéndole a Fran que se llevara bien con su madre y que cuidara de su hermana pequeña.
Fran era un tipo duro pero afloraba su sensibilidad con frecuencia. Tras la muerte de su hija mayor, su padre siempre llegaba borracho a casa. Las discusiones aumentaban a medida que transcurría el tiempo.
Su pobre madre no podía más; Fran se sentía cada vez más triste y se sumergía en una gran depresión.
A partir de entonces se convirtió en una persona con grandes silencios.
Al cabo de un año de la muerte de la muerte de su hermana, su madre se divorció de su padre.
Yo me encontraba en Londres cuando esto sucedió; pero nada más llegar quedamos para pasar un rato juntos. Me contó lo sucedido y lo mal que se sentía.
Todos los días nos llamábamos, pero cuando llegó el sábado la llamada de Fran empezó a demorarse.
De pronto el móvil sonó, ponía Fran en la pantalla pero nada más contestar comprobé que no era una mujer la que hablaba.
Era su madre nerviosa, quería saber donde se encontraba Fran.
Salí de casa corriendo y me dirigí a donde muchas tardes nos refugiábamos para hablar. No podré olvidarlo nunca. Miré por los alrededores pero no se encontraba allí.
Descendí por un pequeño sendero y cuando me di cuenta ya había recorrido más de veinte metros. De pronto creí ver un cuerpo y mi corazón comenzó a latir a gran velocidad.
¡Fran nooo…! Estaba claro que Fran había decidido acabar con su vida.
Ya nada será lo mismo sin él. Siempre permanecerá en mi corazón. Con la viva esperanza de volver a reencontrarnos en el más allá.
¡HASTA PRONTO FRAN!