Toda su vida pasaba ante sus ojos, todos sus deseos yacen ya muertos, a un paso escaso del tremendo vacio infinito. El remordimiento de aquel accidente disminuía aun más sus pocas ganas de vivir y su gran deseo de abandonar este mundo de una vez y dejar de sufrir.
Aquella cálida noche de agosto todo parecía perfecto. La fiesta del pueblo costero adquirió una magia especial con la luz de la luna llena. El ambiente era increíble, la música y las risas entre los amigos se entrelazaban sin parar.
Todo invitaba a seguir disfrutando del momento. Las cervezas se bebían con gran facilidad y la sensación de bienestar era total.
Pero la hora de regreso a casa se aproximó. El conducía su coche nuevo pero el recorrido de vuelta era largo. En el asiento del copiloto se sentó su mejor amigo, eran amigos desde la infancia juntos compartían los secretos mejor guardados.
En la parte de atrás se encontraban otros dos amigos de la cuadrilla. Durante los primeros kilómetros la música en el coche y los comentarios sobre la fiesta ayudaron a mantenerse despiertos a todos sus ocupantes.
Al transcurso del tiempo el cansancio empezó a apoderarse y sus amigos cayeron rendidos en un profundo sueño. Una fina cortina de lluvia empezó a caer sobre el asfalto y casi parecían flotar en el aire las gotas de lluvia.
Para él era una carretera nueva y desconocida. El pilotaba con destreza su vehículo pero sentía como se apoderaba de él el cansancio. Empezaba a aparecer el temido fantasma del sueño al volante. Los ojos picaban y se cerraban; demasiado tabaco y alcohol.
Cada curva suponía un esfuerzo de concentración y habilidad. Los focos de los vehículos que venían de frente impactaban en sus pupilas como si fueran rayos laser.
El último tramo de carretera era una gran autovía se podía aumentar la velocidad, las ganas de llegar también aumentaban y se anhelaba con gran deseo la cama.
Tan solo unas décimas de segundo y el sobresalto se instaló en su alma, se había dormido, el vehículo ya sin control fue dando trompicones fuera de la carretera.
Lo que era un juego fácil se había convertido en una angustiosa aventura por dominar el vehículo que no respondía a sus órdenes, inclinándose de forma peligrosa sin la menor posibilidad de volver a estabilizarse.
Tras varias vueltas de campana, todo cesó, el vehículo se detuvo. La cabina estaba irreconocible el oía pero no podía actuar; a lo lejos ruido de sirenas, frío intenso… todo se desvanece.
Al cabo de dos meses despierta de un intenso coma, estaba confuso y apenas recordaba lo sucedido. Pero pronto sentirá como un dolor inmenso e indescriptible se instalará en su alma al saber que sus amigos murieron aquel fatídico día.
Comenzaba a recobrar memoria y aumentaba el gran peso de su culpabilidad. Todo esto lo sumergió en una gran depresión.
El suceso lo arrastró a lo alto de la torre del hospital; se situaba en una repisa al borde del vacío, el ruido monótono del tráfico en la profunda garganta de la gran avenida. Ni tan siquiera se necesitaba impulso, dejar inactiva la tensión del cuerpo y lanzarse al vacio sería suficiente.
No pensó más, ni en la gente que circulaba allá abajo ni el porqué de su triste existencia, ni en el giro que daría todo su entorno… Se acabó: breve vértigo, vacio en los sentidos, ¡descanso eterno por fin!
Tienes una gran capacidad para relatar, está muy bien escrito. Aun así, hay fallos ortográficos y en el párrafo que comienza "Al cabo de dos meses despierta de un intenso coma, estaba confuso y apenas recordaba lo sucedido", cambias el tiempo verbal. Ten cuidado con eso, porque luego vuelves otra vez al pretérito.
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